Mario Flores Urban

Mario Flores Urban

Mario Flores Urban

Nació en la Ciudad de México, de padres mexicanos que a la postre migraron a Estados Unidos   donde lograron su residencia definitiva.

Como todos los chavos de su barrio, se unió a una pandilla “popular y violenta”.

Para evitar el destino predecible (vida criminal y drogadicta, arresto y largos periodos en prisión)

Su padre hizo un esfuerzo excepcional y lo inscribió en una secundaria privada.

Ahí Mario destacó pronto en clavados, al grado de llegar a ser un candidato para el equipo olímpico de Estados Unidos.  Pero a sus antiguos “amigos” los carcomió un celo enfermizo, y cuando mataron a un jefe pandillero rival, se pusieron de acuerdo para echarle la culpa.

Testificaron unánimemente en su contra y lograron su objetivo: Mario, el prometedor adolescente, fue declarado culpable y sentenciado a muerte. Los siguientes veinte años los pasó en la minúscula celda asignada a un condenado a la pena capital, ahí, encerrado, esperando cada día que le fijaran la fecha fatídica, encontró… ¡la libertad!

A punta de fe, esperanza e imaginación superiores, se hizo abogado y asesoró a sus compañeros hasta que las autoridades de la cárcel se lo prohibieron.

Luego aprendió a pintar y después, gracias a una serie de circunstancias afortunadas, hace algunos años fue perdonado por el gobernador. A pesar de su estatus legal de inmigrante lo deportaron sin exonerarlo oficialmente, porque lo habrían tenido que indemnizar.

Ahora Mario Flores vive en México y ha sido contratado profusamente en escuelas y universidades en España y otros países para compartir su experiencia y conocimiento de vida.

Los 20 años de prisión no lograron doblarlo, ni a él, ni a su familia, la que siempre lo apoyo y luchó por demostrar su inocencia.

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